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Merlín, de Franco Vaccarini, por Carolina Tosi

Para los que no pudieron estar en la presentación de Merlín, el mago de los reyes, la nueva novela de Franco Vaccarini, acá les dejamos el texto que escribió Carolina Tosi (Revista Ñ) para la ocasión.



Cuando Franco me convocó para acompañarlo en la presentación de su nueva novela, Merlín, el mago de los reyes, me puse muy contenta, por un lado, porque siempre es una alegría y un placer leer una obra suya y, por otro lado, porque me atrae mucho la tradición celta y, particularmente, el personaje de Merlín, que es el mago literario por excelencia. Pero en seguida me puse a pensar cómo encarar esta presentación, de qué forma… porque básicamente suelo leer los textos de Franco desde las emociones y desde el inmenso cariño que le tengo.
A Franco lo conozco desde hace unos años. Lo conocí como editora y, editando sus textos infantiles y juveniles, descubrí a un gran escritor. Fue así que, con el correr del tiempo y a través de sus cuentos y novelas, encontré, además, a una persona muy especial y también a un amigo. No obstante, trataré de que las emociones no me venzan y pueda hablar de la novela no solo desde el afecto hacia Franco y la alegría de leer un nuevo libro, sino también desde una perspectiva analítica.
Para comenzar no puedo dejar de mencionar que habiendo leído varios libros de Franco es inobjetable que todos se caracterizan por la construcción dedicada de los personajes. En este sentido, Franco ha construido personajes que para mi punto de vista son inolvidables como los detectives entrañables de la talla de Rogelio Alter o Armando Stori, o chicos aventureros como Valentino Bravard, el protagonista de La noche del meteorito, o Charles, el valiente periodista de El holandés errante. Pero también se viene animando con los clásicos, como Eneas, Ulises, Frankenstein, Drácula, y ahora con Merlín.
Es sabido que trabajar con personajes clásicos implica un gran desafío pues se requiere de un escritor avezado, con oficio, experticia e imaginación para recrearlos. En efecto, son muchas las tareas que demanda escribir acerca de un personaje clásico. En el caso específico de Merlín era necesario construir su origen, llenar las hojas en blanco de su infancia y modelar los espacios inciertos de su vida, para conformar y llegar a la esencia del personaje. Y en este punto voy a hacer referencia a la idea cada más extendida de que actualmente los géneros tradicionales de la veracidad, como los del periodismo, son puestos en duda y, por el contrario, lo que genera más certezas en el lector ha pasado a ser el arte y la literatura. Y considero que ahí se encuentra uno de los puntos más sólidos y atractivos de esta novela. Se trata de una ficción verosímil, en la que el lector rápidamente puede confiar, en la que simple y maravillosamente cree.
Para lograr esto, en la novela se despliegan diversas estrategias. Entre ellas es importante destacar dónde está puesto el foco. Tradicionalmente, la historia de la literatura ha presentado la figura de Merlín como subsidiaria. Si bien es cierto que Merlín es importante en la cultura celta y en la mitología de la antigua Britania, y se ha consolidado como el prototipo del mago, siempre aparece subordinado a la figura de los reyes y particularmente al Rey Arturo.
Pero esa cosmovisión se ve en la mayoría de las mitologías. Efectivamente, la figura del mago, del hombre sagaz, inteligente, del personaje que colabora con los héroes es una construcción que encontramos en la mitología en general. Si nos remitimos, por ejemplo, a la mitología griega, sucede algo similar con Dédalo. Dédalo es el ingenioso y el sabio: quien diseña la vaca de madera para que Pasífae concrete su pasión por el toro blanco de Poseidón, de cuya unión nace el Minotauro; luego es Dédalo quien diseña el laberinto donde después van a encerrar al monstruo; posteriormente es el que le da la idea del hilo a Ariadna para que Teseo pueda salir del laberinto una vez que haya matado al Minotauro y finalmente fue Dédalo quien diseñó las alas para volar y escapar de la isla junto a Ícaro. Es así que la mitología presenta personajes hábiles e inteligentes pero a partir de una ideología basada en la acción física y guerrera los dejan en un segundo plano.
En cambio, Franco acá le da el lugar central que merece el sabio Merlín, y aborda la mitología desde otra mirada, con otra perspectiva.
La historia no se construye ya a partir del rey Arturo en tanto héroe, sino que Merlín es el centro. Y eso es lo valioso. El foco no está puesto en el personaje que lucha, en el guerrero, en el hombre con poder político, sino en el guerrero del pensamiento y de la magia. Esta, sin dudas, es una de las innovaciones de la novela. A través de una nueva mirada, de una nueva literatura, los personajes antes subsidiarios, secundarios, ahora son revalorizados.
En este sentido, la novela brinda la oportunidad de pensar la mitología, la historia, la literatura desde otro lugar, desde un centro que antes era periferia.
Por otra parte pero en relación con esto, es muy interesante cómo Franco reconstruye a Merlín. Primero, le da un origen misterioso y un principio oscuro (pues nace sujeto a un presagio de muerte), le da una madre amorosa y una niñez complicada, en la que Merlín a través de la magia deberá vencer la injusticia. También le da un hogar: el bosque, que para los celtas es el espacio sagrado de los espíritus y de santidad, pero que trasciende el lugar meramente físico. Como dice la novela, Merlín “ya no se sentía lejos de ninguna parte. Ahora era simplemente común a todos los lugares. El mundo era su santuario”.
También el autor le traza un sendero, funda su camino del héroe. Y además le da un amor, el hada Vivian. Y así aparecen frases románticas inolvidables. Ella le pregunta: “¿Me enseñarás el hechizo para atrapar a un hombre por siempre?”. Y Merlín le responde: “Haz esto que ya hiciste conmigo. Haz que se enamore de ti. No necesitas aprender nada”.
Entonces, por un lado, Merlín es un humano con características muy humanas pero, por otro lado, actúa como un dios porque no solo conoce los destinos de los hombres, de los reyes, sino que los define, los forja. Basta recordar los diferentes vaticinios de Merlín. Por ejemplo, con respecto a Arturo, contribuye a que nazca pues posibilitó el encuentro entre Uther Pendragón y la condesa Igraine, define dónde vivirá, cómo será educado, y establece las pruebas para que sea reconocido como rey, como el poder de extraer la espada Excalibur de la piedra.
A partir de todos estos elementos Franco alcanza un contrapunto equilibrado, finamente logrado, entre la faceta mágica / divina de Merlín y la humana. Consigue esa combinación que solo algunos personajes pueden poseer, como el personaje de Próspero en La tempestad.
Por todos estos elementos, Merlín, el mago de los reyes es una novela para leer y disfrutar, que permite conocer a Merlín desde otra perspectiva, aunque sigue conservando con gran fidelidad su esencia mítica y ancestral.
En una oportunidad le dice Merlín a Arturo: “Un día las sombras también caerán sobre ti, pero ya habrás dejado una huella por la que otros caminarán”.
Aferrándome a esta frase bellísima del libro, termino diciendo que Franco es un autor que ya ha conformado un sólido camino literario y que esta es una historia que deja sus huellas por las que el lector joven y no tan joven transitará redescubriendo una historia construida como bien Franco sabe hacer: desde la belleza, la magia y la poesía.



Hasta la próxima!
Muy pronto habrá grandes novedades!

Ecos e imágenes de la 20a. Feria del libro infantil y juvenil

Terminó la vigésima Feria del Libro infantil y Juvenil y estamos muy contentos. Fue nuestra primera experiencia con un stand propio y nos encantó! Queremos agradecer a todos los que nos visitaron durante estas semanas: amigos, escritores, ilustradores, colegas de otros stands y otras editoriales y a todos los que nos agradecieron y felicitaron por nuestra tarea. Gracias a todos! Fue un verdadero placer!



Nuestro stand, con una gifantografía de fondo tomada del asombroso trabajo de Juan Pablo Caro para "La reina de las nieves".



Pequeños y grandes lectores visitaron nuestro rincón de lectura y descanso.



Márgara Averbach firmó ejemplares de su novela "La charla" y autografió algunos posters de la tapa magistralmente ilustrada por Fernando Sawa.



Liliana Cinetto firmó ejemplares de "Cuentos que hielan la sangre" y dialogó con todos devotos lectores y admiradores de todas las edades.



Franco Vaccarini estuvo en dos oportunidades firmando ejemplares de "El misterio del Holandés Errante" en nuestro stand y charlando con sus lectores y todos aquellos que lo han visto en sus frecuentes visitas a las escuelas de todo el país.



"La gran travesía" trajo hasta nuestro stand a docentes, bibliotecarios y promotores de la lectura para informarse acerca de nuestros títulos. Fue muy grato recibirlos y poder compartir con todos un espacio de intercambio profesional. ¡Que se repita!



Fotografía de Oscar Verdecchia

Gastón Recondo leyó para chicos y grandes "El maestro samurái", de nuestra colección "mini álbum".



Fotografía de Oscar Verdecchia

Noelia Marzol leyó para chicos y grandes "Epaminondas y su madrina", de nuestra colección "mini álbum".



Fotografía de Oscar Verdecchia

Pepe Pompín leyó para chicos y grandes "Pepino y el misterioso ratón Pérez", de nuestra colección "mini álbum".


Hasta la próxima!

El misterio del Holandés Errante



Hoy les presentamos una novela de Franco Vaccarini que forma parte de la colección "lectosfera" de PICTUS.

Franco Vaccarini nació en 1963 en una zona rural del partido de Lincoln, en la provincia de Buenos Aires. Antes de consagrarse de lleno a la escritura fue periodista y oficinista. Hoy vive en Buenos Aires junto a su familia. Su debut literario se produjo en el año 2001 con "Ganas de tener miedo" (Cántaro). En el año 2006 se consagró ganador del Premio "Barco de vapor", de la editorial SM, con su novela "La noche del meteorito".

En esta novela, Franco recrea la leyenda del Holandés Errante, un capitán y su barco maldecidos por toda la eternidad a causa de una blasfemia. A través de las aventuras de Charles Murray, un joven periodista inglés de poca monta, nos sumergimos en la Londres del siglo diecinueve y nos dejamos llevar a los lindes de África con tal de lograr una crónica que cause sensación en la prensa amarillista.

"Cuando la editorial me propuso escribir una novela a partir de la leyenda del Holandés Errante, mi entusiasmo fue tan grande como mi ignorancia sobre el tema –explica Franco en el prólogo–. Me gustan, en literatura, los rumbos desconocidos y me bastó escuchar la frase “buque fantasma” para sentir que ya había permanecido por demás en tierra firme. ¡Hora de levar anclas!

Enseguida me zambullí en libros y artículos periodísticos que se refirieran a este mito marino. En una tienda de remates por internet descubrí la oferta de un libro de Heinrich Heine, titulado Memorias del señor de Schnabelewopski. El volumen es famoso, entre otras cosas, porque inspiró a Richard Wagner para componer el libreto de su ópera El Holandés Errante, cuya lectura me resultó fundamental.

Pronto decidí que la novela comenzaría en la ciudad de Londres, a fines del siglo diecinueve. Por entonces había periódicos independientes en Inglaterra, y yo necesitaba un protagonista que, por voluntad propia o por imposición de un jefe, tuviera la posibilidad de viajar hacia la aventura. Así nació Charles, el joven periodista, quien tomó las riendas del relato al escribir su diario de viaje, un recurso clásico de las historias en alta mar. El problema es que tal elección impide la utilización espontánea de otro recurso, el de los diálogos, lo cual me decepcionó. ¡Los personajes querían charlar! Llegué hasta la página veintidós y no avancé más. Intenté otras cosas, nada serio. La pura verdad es que había puesto las semillas bajo tierra y no debía apresurarme. La verdadera novela no había comenzado.

Confiaba en la espera. De chico, cuando vivía en Lincoln, regaba con mi padre la quinta que él cultivaba con celo. Era fantástico ser testigo del ciclo completo: preparar la tierra, sembrar, regar, espantar a las alimañas, las malas hierbas y los pájaros, ver la aparición de las plantas y el crecimiento de los frutos. El tomate se vuelve rojo al madurar; la sandía, en cambio, permanece con su cáscara verde y el color de su pulpa escondido: mi padre la golpeaba con los nudillos y de acuerdo al sonido, sabía con seguridad si ya se podía llevar a la mesa. A veces es cuestión de color, a veces, cuestión de música y a veces, también, de dureza o de blandura. De ahí aprendí que el que siembra, como el que escribe, siempre sabe cuando un fruto está bueno y maduro."

Y así fue. La novela maduró y se convirtió en este libro que tenemos la alegría de presentar.

Mención aparte merece la ilustración de la portada, realizada por el maestro Poly Bernatene. Una obra de arte que enaltece al libro.

 

Y ahora sí. Acomódense en su rincón de lectura preferido y disfruten.

La lectura, como la vida, tiene una esfera: la lectosfera.

Hasta la próxima.

PREVENTA "REPUESTOS"

  PREVENTA EXCLUSIVA CRACK BANG BOOM REPUESTOS De Rodolfo Santullo, Damián Couceiro y Leo Sandler Más un poster original de Damian Couceiro ...